20 de julio de 2015
Apropiado pero escaso es el 2 a 0 para explicar la superioridad de Chacarita sobre Piazza, luego del cotejo que ayer los enfrentó por la ida de cuartos de final. La solvencia, la lucidez, el riesgo, la estética, la cohesión colectiva, el valor individual y los goles que caracterizaron el desempeño tricolor, fueron la notoria contracara de un pobre rendimiento industrial, ajeno al común de sus recientes presentaciones.
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En esta sección, en pos de aportar un punto de partida a la ida de este mano a mano, opinamos que -a priori- un punto clave en la campaña de Piazza, su potencial como equipo, podía inclinar la balanza del cruce ante Chacarita en su favor. Ahora, con este diario del lunes, lo primero que debemos confirmar es que lo que condicionó la suerte piazzista en el cotejo de ayer fue -justamente- su debilidad colectiva, su falta total de rumbo.
Sinceramente, y echando mano a una imagen trillada, el tricolor controló los noventa minutos el centro del ring en tanto que el industrial apenas si consiguió correr por el perímetro para esquivar los golpes más duros. El resultado dice muy poco de la dinámica del partido, de las propuestas que estuvieron en pugna en el sur más que de las chances de gol resultantes.
Extrañamente en el albor, por tratarse de estos dos elencos, se los veía muy desprolijos, con mucho desapego por la pelota. Pero incluso en ese panorama tan árido, tempranamente el local se aplomaba en mejor forma y ya gravitaba con la claridad de un mecanismo sencillo pero harto corrosivo para el fondo visitante: ante una defensa expuesta, que se adelantaba sin considerar la marcación, cuando Chaca captaba el balón en el círculo, inmediatamente cruzaba balones largos hacia los costados, para que García, Miglino o Rapetti rompieran líneas y fueran directamente sobre el arco rival.
Promediando la etapa tuvo lugar una de las mejores acciones de todo el partido: combinación a un toque entre Isasmendiz y Raidigos, cuatro pases en pocos metros y un mano a mano entre el volante y Barbieri que culminó con una definición más para la H que para el arco.
La tenencia del esférico podría ser comparada con la disposición de dinero: sirve tenerlo, pero más sirve saber en qué invertirlo. Y si bien el funebrero poseía mayor nivel adquisitivo, la diferencia se clarificaba en la inversión que ambos hacían de la pelota. En Chacarita subyacía la política del no mareo de la bocha, de atravesar prontamente hacia la fase de ataque, sin jugadores atados a funciones pero con funciones que no debían de faltar. En cambio, Piazza se autoboicoteaba (no obstante los méritos rivales), cayendo en un atolladero en el que Díaz -nuevamente titular- doblegaba esfuerzos y se erigía como referencia, pero la estructura que lo rodeaba, predispuesta en función ofensiva, se diluía en aventuras individuales, desconcierto, inconexión con el único delantero piazzista (Valdez) y escaso complemento con el fondo, donde descollaba Gómez.
El cierre de la primera etapa se pareció mucho a una buena noticia para la visita, que dentro de ese magro panorama, aún veía con muy buenos ojos las imprecisiones ofensivas de su oponente. Y si de noticias hablamos, el albor del complemento restituyó en el televisor industrial los zócalos informativos anunciando malos augurios.
Ese tramo inicial recrudecía casi todo lo ya disputado; de nuevo Chacarita gobernaba con idénticos matices, fundamentalmente la propensión a instalarse en los primeros metros de la mitad rival, reducir espacios para facilitar la recuperación prematura y usufructuar los costados.
Pese a saberse superior, el tricolor transitaba la disputa con una, cada vez más, incómoda piedra en el zapato: el correlato en el marcador de lo que acontecía en el campo. Hasta los 10’, cuando el calzado pasó a ser un Paraíso para el andar del equipo: Gorosito hizo gala de su pegada en un tiro de esquina y colocó el balón en la solitaria cabeza de Gonzalo Raidigos, quien se hizo Obelisco en el primer palo y coló en el arco de Barbieri un hermoso remate.
Tardía pero merecidamente, el sureño consumaba lo que tanto había fogoneado y sumaba un peso más en la mochila del industrial. En el conjunto de Hourcade, el naufragio en soledad de Valdez entre los defensores tricolores simbolizaba mucho del funcionamiento y la apuesta. Cuando finalmente Rodríguez ingresó y se sumó al “Negro” en ofensiva, la visita pudo dotar su delantera de algo más de volumen, y le planteó a Chacarita algunas dudas en el adelantamiento.
Pero no por meritorio el 1 a 0 era suficiente; en el paladar del actual campeón esa mínima diferencia sabía a poco, más ante un oponente que por más mínimos que se evidencien sus signos vitales, jamás se muere. Esa inquietud funebrera quedó agotada a falta de cinco minutos para el ocaso del juego, cuando llegó el segundo gol al que graficaremos, para “dibujarlo” mejor, con referencias albicelestes: Isasmendiz fue Maradona ante Alemania, en el tercer tanto de la final mundial de 1986; Miglino picó al vacío y llegó ante Barbieri al modo Burruchaga en esa misma acción; la definición del “Laucha” nos lleva a cambiar de rival y de mundial: Caniggia ante Brasil, en 1990.
Qué tanto deberán -Chacarita y Piazza- confiar y desconfiar de lo que hicieron ayer en el sur, es un interrogante válido para empezar a adentrarnos en la revancha del próximo domingo. La imagen que, hoy por hoy, devuelve el espejo del tricolor da muchas más esperanzas.
LA FIGURA
Gonzalo Raidigos 
Cuando convirtió, Raidigos le puso la cereza al postre al cumplir con el requerimiento mayor que pesa sobre él. Pero ese distinguido cabezazo, también significó cerrar el círculo de un estupendo rendimiento. No sólo fue referencia ofensiva para cerrar una jugada, sino que se lo buscó para que haga jugar a sus compañeros: por arriba y por abajo, el delantero se acopló perfectamente a las sociedades creativas y en muchas ocasiones, una decisión suya abrió un claro camino hacia Barbieri.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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